El cine tiene dos puntos de vista o formas de verlo/apreciarlo, como espectador y como técnico. Es decir lo podemos ver basándonos en lo que hay delante de la pantalla o basándonos en lo que hay detrás de la misma.

Para los espectadores el cine es un entretenimiento, un lugar donde ver cómo las historias de fantasía, drama o comedia se vuelven reales, los envuelven y forman parte de ellos, mientras que para los técnicos es un momento para fabricar sueños, para de alguna forma dar vida a esas imágenes que ronda en su imaginación y se esfuerzan en llevar a la gran pantalla.

El público de cine, jurado y verdugo.

cine como espectador by carlos lorite

Una de las partes fundamentales de la creación de una producción o producto cinematográfico es sin duda el público. Sin que podamos llegar a nuestro público no hay producción.

El empeño y esfuerzo que por regla general los técnicos ponen en cada una de las escenas que realizan no serviría de nada sin que el público estuviera ahí para verlo y sin que los mismo puntuaran dichas producciones.

Un hecho fundamental para el éxito de una producción es la subjetividad y libertad de este público para puntuar nuestra producción.

En el mundo técnico todo es objetivo y todo es eso, técnico, es académico es estricto es milimétrico, pero esto cambia totalmente cuando llega a las salas de proyección y el espectador dicta sentencia.

Es en este punto cuando sabremos si nuestra producción gusta y por tanto se mantiene en taquilla una semana más o pasa de plataforma televisiva en plataforma televisiva o se pierde en el olvido convirtiéndose en un fracaso.

Producciones bien vendidas.

Por otro lado, a pesar de que podamos tener un producto no demasiado bueno siempre se puede atraer al público con una buena campaña de marketing apropiada, e incluso manipular su punto de vista sobre la película.

La idea de las grandes empresas de la industria es atraer al público para que puedan ver su película, aunque lamentablemente en muchas ocasiones el producto no es demasiado bueno, y lo que es aún peor ellos lo saben.

Sin embargo lo que interesa es llevar al espectador a la sala de cine para que desembolse el dinero y a partir de ahí, aprovechando la subjetividad de cada una de las producciones de cine, hacer que el espectador juzge.

Este punto no es necesariamente malo, ya que cada uno tenemos nuestros gustos y por supuesto elegimos la película que vemos, incluso discutimos sobre ella al salir del cine, llegando a conseguir el objetivo primario de un film, entretener.

Pero aun así siguen existiendo casos extremos.

No subestimar al espectador

Aunque el espectador no tiene por que saber de técnica sí que sabe lo que le gusta y lo que no le gusta. En muchas ocasiones las grandes productoras o producciones tienen por práctica sacar películas con carácter comercial casi como relleno que no gustan a nadie, o que que crean controversia en el mayor de los casos.

Esta forma de actuar es debido a la gran demanda de producciones audiovisuales que existe en la actualidad, que sin duda estas productoras no quieren dejar pasar, algo totalmente legítimo.

Aun asi, no estaria mal que se penaliza de alguna forma, quizá en beneficio de pequeñas productoras que se quieren hacer un hueco, impulsando así las nuevas generaciones y el talento.

En definitiva, podemos seguir divagando en el sistema que el cine plantea para la exhibición de sus películas, desde luego nada es perfecto, pero hasta que vaya mejorando no dudéis en disfrutar cada segundo de visualización y si os interesa este mundo aprender más, simplemente para educar el ojo o ver la producción audiovisual desde los dos puntos de vista fundamentales, el de espectador y el de técnico.

Espero que os haya gustado este post reflexivo sobre el espectador de cine y os espero en redes sociales y en próximos post, donde seguiremos hablando de cine tecnico y produccion audiovisual.

Carlos Lorite