Hoy os voy a escribir un post muy personal, hoy os voy a desvelar la vida del técnico de cine, del experto de cine, de el cineasta, o en definitiva de cómo se trabaja realmente detrás de las cámaras.

Permitidme que en este post me salte todas las normas y que divague sobre un gran y apasionante mundo, que personalmente creo uno de los más vocacionales que existe, ya que es el único que en muchas ocasiones empiezas haciendo gratis.

La posición del cineasta

El mundo de el audiovisual es complicado, en todos los paises, hay mucha competencia en todos ellos y es muy duro salir adelante, y no es difícil entender que muchos se queden en el camino, ya que como en el deporte o en cualquier otro estamento de la vida tienes que ser muy perseverante y no desesperar, sobre todo si quieres correr esa carrera de fondo que es la de ser director, productor o guionista, cineasta en definitiva.

Tal y como hemos concluido esta vertiente de cine es si cabe una rama del audiovisual aún más complicada. Este mundo es muy complicado y pequeño en todo el mundo y hasta que te haces un nombre en él tiene que haber invertido mucho dinero y una vida, haber sacrificado un sinfín de cosas, por supuesto y por suerte o por desgracia siempre dependiendo de la posición en la que te encuentre y en la que desees estar en el cine.

 

Sin embargo, este precio siempre es gustosamente pagado si verdaderamente te apasiona este mundo. Si te apasiona escribir y crear imagenes, sacar de tu cabeza todo lo que tienes en mente e imagina para mostrar al espectador una nueva forma de narrar historias o simplemente contar de forma simple esas historias y conectar con el espectador.

La diferencia entre el cine como técnico y cine como espectador

El cine como técnico es sin duda una vocación, para algunos es el afán de crear historias, para otros es el afán de rodar, para otros es el afán de compartir los momentos de set, para otros es la curiosidad de probar tecnología y crear nuevos caminos de rodar, y un sin fin de motivaciones, que acaban siempre en un constante trabajo en equipo y un deseo inexplicable por rodar y hacer cine.

Esto sin duda es el lado opuesto al espectador, ya que este disfruta viendo el resultado final y en muchas ocasiones haciendo caso a los críticos y expertos en cine, que están a caballo entre técnicos y espectadores en la mayoría de los casos.

Al final el espectador es el resultado final, y el que hace cine o cualquier otra pieza audiovisual debe tener en cuenta más allá de la vocación que las películas, series y otras producciones están hechas para ellos, para los espectadores que serán los que verdaderamente den el reconocimiento final.

Cómo ve una pelicula o serie un técnico

 

Un técnico, sobre todo si es el director o el productor ve la película a realizar, por regla general, como una creación, su propia creación. Por tanto éstos miman mucho cualquier producción que esté en su mano, como de un hijo se tratara y le dedican mucho tiempo de su vida, una media de dos años y medio por película.

Es por esto que en la mayoría de los casos se recurren siempre a empresas y técnicos conocidos, gente con la que pasar tiempo sea agradable y con la que trabajar no suponga un problema extra.

Aunque por desgracia en toda producción siempre hay problemas, no obstante, sin duda contra más cosas se tengan controladas a la hora del rodaje siempre en mucho mejor, ya que debemos tener en cuenta que todos los técnicos, empresas, actores y participantes debemos remar en en la misma dirección.

Como se ve tu propia obra.

El creador de una obra no ve su propia obra como el resto, y no porque la haya realizado, incluyendo siempre al equipo que la realiza, sino porque está contaminado por la misma.

Esta contaminación no está mencionada en sentido negativo de la palabra, sino más relacionada con el sentido de que no puede dar una opinión objetiva de la misma. Algo obvio si estas trabajando largo tiempo en un proyecto. En este caso sólo puedes dejar el mejor resultado posible y en todo caso tener algunos asesores en los que se confíe para que te puedan dar feedbacks sobre el resultado final.

 

Después de todo esto es cuando hay que dejar que el espectador y la crítica den el veredicto de tu obra, aunque por supuesto tu seguirás teniendo tu opinión subjetiva de la misma.

Hasta aquí concluimos el post de hoy. Espero que esta reflexión os haya gustado, y espero veros en siguientes post. Recordad que este año que entra está cargado de sorpresas, tanto en Carlos Lorite como en nuestras webs amigas y no olvidéis seguirnos en las redes sociales.