Si un día te levantas y dices, quiero ser director de cine, sin duda has tenido una revelación. Una llamada del universo tal y como puede ser una llamada de algún Dios a personas devotas que se convierten en clérigos.
Aunque es igualmente válido normalmente no se llega a ser director de cine de la noche a la mañana, excepto si dices cómo club Eastwood “ser director es fácil, solo tienes que decir el puesto es tuyo chaval y rodearte de gente competente”.

Esto que es muy cierto tiene un lado que habría que analizar, y es que con la tan merecida trayectoria del señor Eastwood sí que es fácil ser director, no por sus palabras, sino por su incesante trabajo que le acerca a todos los recodos del mundo de la dirección, precisamente por eso encuentro esta vocación como carrera de fondo.

Un día puedes tener una revelación o puedes caminar entre el mundo creativo o audiovisual y querer llegar a ser director de cine, pero ese solo es el primer paso. Después queda un camino muy largo y arduo. No sólo tienes que crecer técnicamente que en mi opinión es lo fácil, ya que en el momento que te ves sobrepaso tiras del profesional que corresponda. Lo más difícil es llevar a todas las personas que están a tus órdenes, es darle la confianza día a día de que el proyecto es viable y es el mejor, es crecer como jefe para tomar poder tomar todas las decisiones difíciles y no parecer un déspota.

Es una carrera en la que cada día tienes que apuntar tus errores para mejorar en todos los sentidos, como técnico, como jefe, como persona, etc.

Despiertas cada día y ves que por muy preparado que estés aún tienes que luchar para hacerte un hueco, conseguir que te hagan caso, conseguir vender tu proyecto. Que por supuesto es otro mundo que recorrer y no abordaremos en este post.

Y cuando piensas que lo tienes todo, te sigue quedando poner en marcha el proyecto por el que has luchado mano a mano con el productor buscando equipo, actores, organización, etc.

Por supuesto no podemos olvidar un último paso de distribución que no es sencillo en ningún caso, debido a que es el momento en el que los espectadores dan su valor del proyecto.

Todo esto hay que hacerlo luchando contigo mismo, debido a que aunque eres persona debes encajar lo mejor posible todo el desarrollo y con más hincapié en las caídas y en los fracasos donde hay que mantener la cabeza también lo suficientemente alta para aceptar errores y mejorarlos en los siguientes proyectos, en los que todo vuelve a empezar.

Duro camino, lo se pero como todo en la vida con recompensas que lo merecen a todos los niveles.